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3 secretos que multiplicarán tu productividad de forma inmediata

Seamos sinceros.

Los emprendedores siempre hemos estado un poco obsesionados con ser más productivos…ya sea porque queremos avanzar con nuestro negocio o simplemente aprovechar al máximo nuestro tiempo libre.

Pero no todos lo consiguen.

Algunos tienen más facilidad para enfocarse y otros en cambio sufren lo que no está escrito para concentrarse en una simple tarea.

La buena noticia es que se trata de crear un hábito que por suerte todos somos capaces de conseguir.

Cuando la gente se propone ser más productiva y no lo consigue, suele ser porque no pone en práctica lo que aprende.

No basta con leer este u otros artículos en internet, hay que pasar a la acción.

Hoy voy a darte los 3 trucos que más me han servido para multiplicar mi productividad y sentirme como una rockstar al final del día.

No tienes que empezar usándolos todos…elige solamente uno y aplícalo.

Cuando lo tengas integrado, añade otro y poco a poco los tendrás todos como parte de tu rutina.

Pronto te darás cuenta de cómo este hábito, aparentemente difícil de conseguir, se convierte en algo que haces sin ni siquiera pensar.

Suena bien, ¿no?

Pues aquí va el primero.

1 – Dejar de leer publicaciones en Internet y hacer cursos gratuitos en horario de trabajo.

Aquí yo he sido la primera pecadora…si me conoces sabes que me pasé los primeros años de mi negocio leyendo toda la información gratuita que había en Internet con la esperanza de que algo haría que mi negocio despegase.

Pero este no es el error. El error es hacerlo de forma inconsciente.

¿Esto te resulta familiar?

  • Entras en tu correo en cualquier momento del día y te pones a leer un artículo que te acaba de llegar.
  • Abres las redes sociales para algo y terminas pasándote media hora leyendo cosas sin recordar para que habías entrado.
  • Te salta una notificación e inmediatamente dejas de hacer lo que estabas haciendo para leer lo que te acaba de llegar.

Conseguir evitar este tipo de impulsos no es difícil, pero tienes que tener el foco en otra cosa.

¿Y en qué te enfocas?

Pues en lo que realmente es importante.

Y para esto necesitas el siguiente truco.

2 – Escribe cada día las 3 cosas más importantes que tienes que hacer hoy para tener éxito.

Esto puede ser desde una tarea que dura un par de horas hasta mandar un email o hacer una llamada importante.

Lo relevante no es tanto la duración de la tarea sino la importancia que tiene para conseguir tus objetivos.

A veces nos creemos superwoman (o man) pero si te pones objetivos poco realistas y no los cumples lo único que vas a conseguir es desmotivarte y bajar tu productividad.

Con este truco consigues que tu foco esté únicamente en esas 3 tareas y así te aseguras terminarlas.

Pero, ¡ojo!…es importante que las escribas.

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Esto ya lo habrás oído pero te voy a explicar porqué.

Primero porque si ves tus objetivos escritos constantemente te estarás recordando en donde debería estar tu foco y segundo porque los memorizas mejor.

Está probado que la gente recuerda mejor las cosas que han creado ellos mismos que cuando simplemente las leen.

Cuando lo escribes no solo creas una imagen en tu mente más clara de lo que quieres conseguir sino que regeneras esa imagen grabando el objetivo en tu cerebro.

Todo este proceso cognitivo te ayuda memorizar tu objetivo y a que la parte del cerebro conocida como hipocampo decida guardar esta información en vez de descartarla…

Lo último que queremos es que nuestro cerebro decida descartar nuestro objetivo, ¿no?

Hay varias investigaciones que demuestran la importante de escribirlos. Un ejemplo es el estudio de Harvard que descubrió que el 3% de los graduados de MBA que tenían sus objetivos escritos, terminaron ganando diez veces más que el 97% de sus compañeros juntos, solo diez años después de la graduación.

Así que ya sabes….si tus objetivos no están escritos, probablemente no se cumplan.

3 – Tiempo para emails, redes sociales y demás interrupciones.

Para que te hagas una idea, muchos expertos en productividad aseguran que en una jornada laboral de 8-10 horas deberíamos programar sólo 6 horas con tareas importantes porque el resto se ocupará con tareas no tan relevantes para el éxito de tu negocio.

Hace poco me leí “The Ultimate Sales Machine” de Chet Holmes y contaba cómo el autor dedicaba un tiempo durante el día específicamente para las interrupciones.

Esto lo hizo porque se dio cuenta de que la gente tocaba en su despacho constantemente diciendo “Perdona Chet, ¿tienes 5 minutos?, lo que le hacía trabajar de forma reactiva en vez de proactiva.

*Chet Holmes falleció de Leucemia en el 2012 y además de ser productor y escritor de películas y canciones, diseñó más de 500 campañas publicitarias para 60 de las empresas 500 Fortune.

Cuando trabajamos de forma reactiva estamos respondiendo a los horarios de los demás.

Si queremos ser dueños de nuestro propio horario tenemos que ser proactivos y meter las interrupciones en un bloque de tiempo (Whatsapp, email, redes sociales, llamadas, etc).

No me extraña nada que WhatsApp sea el principal medio de distracción en el trabajo desde hace años.

Según los estudios el 42% de los españoles no pasa ni una sola hora sin mirar los mensajes de su móvil, y un 32% de ellos no puede evitar mirarlos como mínimo cada 15 minutos.

Y es que hay que reconocerlo: somos unos yonkis de la información.

Estamos obsesionados con tener respuestas inmediatas y vivimos los momentos de desconexión forzada con síntomas comparables a los de una crisis de ansiedad.

Y no voy a entrar en temas de salud aquí (aunque la salud física y mental también están directamente relacionadas con nuestra productividad).

Y si el Whatsapp nos hace perder el tiempo, el email ya ni te cuento.

Según un artículo de FastCompany dedicamos cerca de un 30% de la jornada laboral a gestionar nuestro correo.

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Pero lo más alarmante de esta peligrosa red no es el tiempo perdido, sino el estrés que nos causa.

Varios expertos han hecho estudios que demuestran que nos estresamos al leer los correos, y no es una forma de hablar: nos aumenta el ritmo cardíaco.

Lo único que conseguimos revisando nuestro correo a cada momento es hacer multi-tarea (una de las peores prácticas para la productividad) y desenfocarnos de lo que realmente tenemos que hacer.

De todas formas no te voy engañar. Todo esto es más fácil decirlo que hacerlo.

Desengancharse de las redes no es fácil porque nuestro subconsciente siempre va buscar la Dopamina que es la sustancia del deseo (comida, sexo, drogas y sí, también información).

La mayoría de la gente es adicta a los emails, redes sociales y Whatsapp porque nuestra mente recibe una gratificación instantánea cuando los leemos y esto hace que siempre queramos más.

Además el hecho de que esta recompensa sea variable (porque nunca sabemos lo que nos vamos a encontrar) hace que nos hagamos todavía más adictos.

La buena noticia es que es un hábito como otro cualquiera y los hábitos se pueden romper con un poco de esfuerzo.

Tim Ferris (experto en productividad y autor del libro “La semana laboral de 4 horas”) recomienda revisar el correo sólo un par de veces al día.

Ya sé que para muchos esto puede ser excesivo, pero unas tres o cuatro veces al día podría ser razonable.

Además esto es una manera de recordarnos que el correo electrónico está a nuestro servicio. Y no al revés.

Si has llegado hasta aquí sólo te queda elegir uno de los trucos y aplicarlo. Es mejor uno bien aplicado que tres sólo leídos.

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